Los efectos de Twitter en la sociedad
- Eduardo Nieto

- Sep 5, 2020
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Esta bella plataforma llamada Twitter fue fundada en 2006, en ese entonces, lo más probable es que el creador Jack Dorsey nunca imaginó a donde llegaría esta red social, desde los cambios mismos en la plataforma: pasando de 140 caracteres por tweet a 280, permitiendo la capacidad de citar tweets y lo principal, evitar la caída de la página en momentos pico de uso; hasta la influencia que tendría para ir moldeando a una parte de la sociedad. A continuación, algunos datos del uso de Twitter:
· 71% de los usuarios de Twitter usan la plataforma para seguir las noticias.
· 80% de los usuarios activos son millenials (248 millones).
· 42% de los usuarios usan la plataforma diariamente.
· 22% de los adultos de Estados Unidos usan Twitter.
Si bien, es cierto que cada uno elige que contenido puedes ver dependiendo de las personas a quien sigue, y también puede silenciar palabras y personas y bloquear personas, gran parte del atractivo de la red social es seguir e interactuar con personas de interés, por lo regular personas “famosas”, como lo son periodistas, políticos, deportistas, artistas, lo que se desee, y eso es un cambio fuerte que Twitter logró implementar en la sociedad de una manera más simple y directa que otras redes sociales, como Facebook, Instagram o Youtube. Antes de Twitter, poder interactuar o comunicarte de manera más directa y transparente con personas de interés era sumamente complicado e improbable, tanto de parte de los “fans”, como de parte de los “famosos” al poder comunicar de manera rápida y precisa cualquier información.
Aun así, no todo es bueno, con toda la información compartida en redes sociales, es mucho más probable cometer un error, error que, a diferencia de antes, lo puede observar cualquier persona con acceso a internet. No importa quién sea, ninguna persona está exenta de cometer errores. Por lo tanto, figuras tan importantes en el desarrollo de la vida de los niños y jóvenes se han reducido considerablemente: hablo de los modelos a seguir. Y es aquí donde quisiera hacer un pequeño experimento social, ¿Cuántas personas que admirabas, debido a las redes sociales (algún comentario inapropiado, grosería, mala actitud, lo que sea), has dejado de admirar o al menos, en un menor grado? Esto impacta mucho en la identidad de las personas y genera incertidumbre acerca de cómo desarrollarte y comportarte.
Regresando al tema de Twitter, a pesar de las restricciones que se puedan añadir, la mayoría de los usuarios siguen a cuentas en común, por lo que los tweets que se vuelven virales llegan a mucha gente, y si no te llegan a ti directamente por cuentas influencers o grandes, te llegan por cuentas de conocidos que interactúan con estos tweets, y por muy variados que sean los temas, la política ha sido el tema más recurrente en los últimos años, debido principalmente por Donald Trump. El Presidente de Estados Unidos ha sido un muy activo usuario de esta plataforma desde hace muchos años, pero en 2016, derivado al lanzamiento de su Campaña Presidencial, y una mezcla entre su manera de hacer campaña vía Twitter y realizar declaraciones muy controversiales, llamaron aún más la atención del mundo a esta red social, y su decisión de seguir con esta fórmula siendo Presidente del país más poderoso del mundo, reafirmaron a la red social como una extensión de la política.
En mi opinión, se ha generado un fenómeno muy extraño, estos años se han formado movimientos sociales con intenciones muy buenas y valientes, apoyando a aquellos que sufren de discriminación y son oprimidos, motivados por un gran enojo ante el sistema actual y las personas que los lideran.
Este enojo, mezclado con la reducción de modelos a seguir mencionados anteriormente, genera una falta de confianza en los que no piensan como yo, y el problema empieza cuando se junta este enojo y hartazgo con la polarización existente en Twitter, y se cae en el juego de “quien no está conmigo está contra mí”, lo que deriva en críticas fuertes a quienes no piensan como la aparente mayoría, logrando resultar en despidos, carreras arruinadas, y el linchamiento virtual pasa las barreras y llega al mundo real, afectando duramente a los mensajeros.
Ya sea en temas religiosos, políticos, sociales o económicos, nos hemos enfocado 100% en las palabras, y hemos olvidado por completo las intenciones, puede pasar que alguien publique algo en Twitter que no te guste, te moleste, está bien, pero hay que matizar. No hay que tratar de la misma manera a quienes buscan ofender, oprimir y denigrar a los demás, y los que únicamente hicieron un comentario inapropiado o no concuerdan contigo. Sé que en Twitter y, principalmente con desconocidos, es más díficil saber las verdaderas intenciones de lo que escriben, pero creo que, si ponemos atención al mensajero y al contexto, podemos identificar qué es lo que busca conseguir. En estos tiempos de desunión en la sociedad, comentarle a una persona cualquier tipo de insulto o tildarlo de cualquier cualidad muy desagradable, cuando sus intenciones son buenas, no va a ayudar en nada a nadie.
Hay que tomar cada caso por separado y aceptar que las personas perfectas nunca existieron, no existen ni existirán jamás, antes de juzgar a una persona porque la multitud lo está juzgando, hay que detenerse a reflexionar y tratar de ser empático con la persona del otro lado. Si lo hace con malas intenciones, me parece justo que sea criticado, pero si lo hace con buenas intenciones, hay que mencionarle su error, tratar de ayudarlo y sumarlo a la causa, o, en el peor de los casos, mencionarle que cuide sus palabras ya que puede ofender a las personas. Hay que aprender a dar segundas oportunidades a personas que se lo merecen.
Para finalizar, quiero resumir todo con una maravillosa frase de Voltaire: "Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo". Debemos de empezar a tomarle la palabra.




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