¿Virtuoso o vicioso?
- Mariana Cantú

- Sep 8, 2020
- 4 min read
¿Qué tipo de personas creen que han sido durante la cuarentena? Positivos, negativos, quejumbrosos, productivos, inconscientes, respetuosos, o incluso, si leyeron mi blog anterior igual y hasta fueron una de las personas “yo, yo y sólo yo.” Yo sé que muchos publicaron al principio cosas como: no te presiones, es una cuarentena y no hay necesidad de meterte a 800 cursos, aprender un nuevo idioma y obtener 50 certificados. Sin embargo, después de pasar 1 semana en completa flojera me di cuenta de que verdaderamente no me gusta, me hace sentir mal y me hace pensar que estoy desperdiciando mi tiempo, por lo cual me puse las pilas, me inscribí a varios cursos, intenté meterle lo más posible a aprender un nuevo idioma, busqué nuevas rutinas de ejercicio, aprendí a cocinar, etc.
Por esto mismo creo que hay mejor manera de describir mi cuarentena que viéndola como el ciclo de vida de un producto. Introduje nuevas actividades a mi vida, me empezó a encantar mi nueva rutina, llegué al punto en el que era imparable y sentía que estaba aprovechando la cuarentena al máximo, y de repente, completamente inesperado, a mi familia y a mi nos dio una infección muy rara que nos mantuvo en la cama durante varios días (prometo que no era coronavirus). De un día a otro hubo un completo declive no deseado de todas las actividades que tenía planeadas.

(The Power MBA, 2019)
Ya que empecé a sentirme mejor, por alguna razón aquellas cosas que formaban parte de mi rutina anteriormente ya no me motivaban tanto. Siento que me acostumbré por completo a quedarme en la cama, viendo la tele, y por esto mismo me costó un trabajo enorme continuar con todas las actividades que estaba haciendo anteriormente.
Para seguir con mi anécdota, a esta gráfica del ciclo de vida yo le agregaría una re-introducción (una vez que vuelves a motivarte para seguir con las actividades), y posteriormente un declive definitivo, el cual significa que cumplimos con la actividad y la concluimos de manera exitosa.
Bueno, esto fue lo que pasó, terminé todo lo que tenía pendiente, y algunas cosas se quedaron en la re-introducción porque toman más tiempo.

Ya que pasé por toda esta curva, siento que en mi mente entró un sentimiento de satisfacción, de saber que cumplí con mis cursos, tareas, etc, de manera tan rápida y efectiva. Por esto mismo me metí a nuevos cursos, nuevas clases, asociaciones, proyectos y actividades. Claramente mucho más entusiasmada porque el nivel era cada vez más retador y de nuevo volví a ver el lado positivo de la cuarentena por facilitar tantas reuniones y darme más tiempo para meterme a nuevas actividades. Definitivamente volví a entrar a la etapa de introducción con toda la motivación del mundo.
Para no hacerles el cuento largo, y no llenar este blog con eventos desafortunados, el punto es que me volví a lastimar, me recuperé y la semana pasada me volví a lastimar. En este punto, toda esa bomba de motivación que tenía unas semanas atrás desapareció y entré en otro declive no deseado que me llevó al punto de desesperación total por la cuarentena. El coraje me consumió, al igual que la impotencia de no poder hacer nada, de salir al doctor con miedo a contagiarme y que empeore la situación, y mientras tanto ver a tantas personas en la calle como si nada.
Entré en un mega-declive y estando ahí me di cuenta de algo… ¡Ese punto de la gráfica es en donde la imprudencia comienza a dominar! Es un punto como de “coraje” en el cual empiezan a brotar en nuestras mentes aquellas razones por las cuales quizá obrar bien, mantener una actitud positiva, o siempre intentar hacer lo correcto no sirve de mucho, y menos en un país tan desobediente. Es un punto en el que definitivamente la desesperación le gana a la consciencia, y con todo y la desesperación tenemos que tomar una decisión; una decisión que se extiende a algo mucho más allá de solo un comportamiento durante la cuarentena.
A partir de este punto de mega-declive, esta gráfica se convierte en nuestro ciclo de vida y tenemos dos opciones:
1. Seguir fuertes, con nuestros valores presentes y con una red de apoyo que nos haga salir adelante y ser mejores cada día. (Ir hacia el lado de la virtud, seguir la curva verde)
2. Caer en un mega-declive y dejar que el coraje le gane a la consciencia, empezando a buscar las maneras fáciles de lidiar con las situaciones. (Ir hacia el lado del vicio, seguir la curva naranja)

Me atrevo a llamarlos virtud y vicio debido a que una vez que empezamos a actuar de manera inconsciente, corrupta, o no-ética, es muy fácil entrar a un ciclo vicioso. Se empieza con acciones pequeñas, como el simple hecho de salir de nuestras casas cuando aún no era permitido, y cuando aún había tanta gente sufriendo. Sin embargo, se termina en acciones que nuestro “yo” consciente y virtuoso jamás hubiera permitido. Cuando la desesperación en el mega-declive le gana a la consciencia es muy complicado regresar a la curva verde.
Por el otro lado, lo mismo pasa con un ciclo virtuoso. Una decisión benevolente y consciente nos brinda consecuencias positivas. Poco a poco nosotros mismos comenzamos a desarrollar una mentalidad incorruptible, y fortalecemos nuestros valores hasta un punto que nada ni nadie nos haga quebrantarlos.
Ninguno de los dos caminos nos asegura el éxito, sin embargo, la cuestión aquí es ¿qué tipo de persona quieres ser? Tal y como dijo Aristóteles: “Los que obran bien son los únicos que pueden aspirar en la vida a la felicidad” y decisiones como qué hacer después de llegar a un mega-declive son aquellos momentos en los que se define nuestra personalidad.
Yo espero poder continuar con la introducción, crecimiento, madurez y declive de mis proyectos hacia el lado virtuoso, ya que una vez que entremos a un ciclo virtuoso, no hay ningún obstáculo que nos pueda impedir alcanzar la felicidad.
The Power MBA. (2019). Etapas del Ciclo de Vida de un producto. Recuperado de https://thepowermba.com/es/business/etapas-del-ciclo-de-vida-de-un-producto/




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