Fake News en Tiempos de COVID
- Erick Hemkes
- Aug 17, 2020
- 4 min read
Esta generación cuenta con lo último en tecnología al alcance de nuestros celulares. Lo que antes era tener que llevar un iPod, celular, reloj, cartera o cualquier otro aparato con nosotros, hoy lo tenemos todo en un smartphone, y con el simple hecho de mostrar nuestra cara a la cámara, tenemos acceso a un universo de información en línea o en redes sociales. El poder tener toda esta información es un arma de doble filo, ya que, al haber tanta, es difícil poder diferencial qué es verdad y qué es mentira, y es uno de los mayores problemas en estos tiempos de pandemia. La batalla contra las fake news.
Las fake news no son más que información falsa compartida por usuarios en redes sociales o publicadas por medios de comunicación. ¿Y qué es lo que buscan? Desinformar a la población difundiendo una información falsa, así como también apoyar o atacar una idea, producto o incluso persona. Esto es un problema muy serio que, lamentablemente, poco a poco se ha normalizado dentro del mundo de las redes sociales y que puede tener consecuencias extremadamente graves. No hace muchos años mi madre me decía que no creyera todo lo que leyera o estuviera en internet, y hoy no falla el texto enorme con una noticia falsa en el grupo familiar. “La verdad siempre sale a la luz”, pero en redes sociales, la verdad se esconde muy profundo en las tinieblas.
¿Y por qué me enfoco tanto en las redes sociales cuando existen los medios de comunicación tradicionales? Porque todos usamos las redes sociales. Todos usamos al menos una de las redes sociales más populares actualmente, ya sea WhatsApp, ya sea Facebook, Twitter, Instagram, etc. Y cada vez que las usamos, recibimos una gran cantidad de información, aunque existan personas que solo las usen para ver memes. Muy pocas veces uno lee un tweet o un post de Facebook y se detiene a preguntarse qué tan verdadero es antes de retweetearlo o compartirlo, y es muy peligroso.
¿Cuáles son las implicaciones generales y las soluciones a la posibilidad de crear consentimiento y verdad en las redes sociales? Yo considero que es responsabilidad de cada uno de nosotros de mantener espacios en los que la información pueda expresarse sin ningún tipo de censura o represión, por lo tanto, la mejor solución recae en la virtud de cada persona para informar e informarse de forma responsable e íntegra. Nunca se sabe si la información que estoy compartiendo pueda comprometer la vida o seguridad de alguna persona, e incluso la vida de terceros al pasar la información de boca en boca.
En marzo pasado, The Edelman Trust Barometer publicó un reporte que se le realizó a muestras de mil personas de países como Brasil, Reino Unido, Estados Unidos de América, Canadá, Francia, Alemania, Japón, Italia y Sudáfrica, acerca de la veracidad de la información sobre el COVID-19, y dicho reporte tuvo como base la siguiente pregunta: “¿Qué tanto confías en las siguientes fuentes de información para informarte acerca del virus y de cómo progresa?”. El 63% de las personas respondieron que le creerían a una persona cercana cualquier información sobre el coronavirus, mientras que los periodistas tuvieron un 43% y cadenas de noticias un 50%, así como que solo el 51% de la población le cree al líder de su respectiva nación. Esto significa que mucha gente es capaz de creer más la información de algún amigo o familiar antes que la de un reportero, o incluso creer lo que diga un tweet antes de lo que digan las autoridades de cada país. Y bueno, en México queda más que claro que es mejor creerle a cualquier persona antes que a nuestro presidente, pero como dirían, “es vela de otro entierro”.
Solo para tener una idea de la cantidad de fake news y desinformación existen en redes sociales, la reportera Jane Lytvenenko en su cuenta de twitter realizó un hilo, es decir, una serie consecutiva de varios tweets, en donde rastreaba y publicaba tweets cargados con fake news y poder desacreditarla públicamente. Del 24 al 31 de enero, publicó alrededor de 40 tweets en ese hilo con información falsa de todo el mundo acerca del coronavirus o relacionado a ello. Si una periodista pudo investigar por su cuenta tal cantidad de tweets con información falsa en una semana, ¿cuántas fake news seremos capaces de identificar y cuántas dejamos pasar?
Es altamente frustrante ver como líderes de opinión, así como políticos e incluso presidentes día a día llenan las redes con declaraciones falaces que solo tienen como objetivo el crear prejuicios y sesgar a la población, en especial a sus seguidores, e impedirles crear un criterio propio sobre si la información recibida es real o no, y sobre todo que no haya represalias, porque nada es más peligroso que tener voz autorizada y formas de deformar la verdad.
Los seres humanos necesitamos seguridad, y nada nos da más seguridad que el tener la afirmación de que todo estará bien. Esto en, primer lugar, porque, la naturaleza aborrece el vacío, por lo que cuando hay una ausencia de hechos verificados, los rumores y la especulación se apresuran a llenar el vacío. En segundo lugar, ha puesto a todos en un peligro muy real, por lo que las emociones se están intensificando y las emociones tienden a cegarnos a procesos de pensamiento más racionales y razonados.
El mundo ha pasado por muchos acontecimientos en lo que va del 2020, y la cantidad de información a la que estamos expuestos no tiene precedente alguno y esto ha causado un estado de caos, de incertidumbre y descontrol en la sociedad y en nuestras comunidades más cercanas. Y es ahí donde cada uno de nosotros debe apelar a la virtud y a la moral, las cuales, nos darán las herramientas para poder omitir juicios de valor, objetivos y conscientes, y así, entre tanto caos, hacernos sentir un poco más en control, más seguros, y con mayor esperanza de la que teníamos ayer.




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